A la venta en los Estados Unidos el 14 de diciembre
A ningún español le sorprenderá una afirmación como ésta: La Navidad y Raphael tienen mucho en común. Todos los años, desde hace más de cuarenta, cada mes de diciembre se iluminan las calles, se adornan los escaparates, se montan belenes, se anuncian los turrones, nos invaden los juguetes, compramos lotería y suena, en todas partes y a todas horas, “La canción del tamborilero” en la voz de Raphael.
Son recuerdos, sensaciones, vivencias, comunes a millones de personas. Chispazos de luz o ráfagas de sonido que nos llevan a otras Navidades, a otras reuniones, a otros regalos y, siempre, a la misma canción: “el camino que lleva a Belén...” siempre con un redoble de aquel pequeño tamborilero puntuando cada frase de Raphael.
Lo que no es tan exacto es lo de que la Navidad, por un lado, y Raphael, por el suyo, vuelven. Porque nunca se han ido. Canta Raphael en “Bendita y maldita Navidad” que no debe existir un día para el amor y otros trescientos sesenta y cuatro para olvidarlo. Que deberíamos mantener siempre ese espíritu solidario y no reservarlo, como una obligación o una costumbre, para celebrarlo un día al año.
Y con ese espíritu ha iniciado Raphael su primer disco íntegramente navideño. En todos los países de nuestra misma tradición, los grandes cantantes han tenido un hueco para dedicar un álbum completo a la Navidad. Lo hicieron Frank Sinatra y Elvis Presley, Nat King Cole o Charles Aznavour, Bing Crosby o Joan Baez y Jonny Cash. La lista podría ser eterna... en otros países, porque en España, esa tradición no existe.
Raphael rompe el hielo y después de haber sido el cantante más escuchado en la Navidad durante tres décadas, se decide a hacer su primer disco navideño. Y no crean que es fácil enfrentarse a un disco con un contenido así. Se podría caer en la monotonía y falta de originalidad de seleccionar una docena de villancicos tradicionales y añadirles orquestaciones actuales para volver a cantar la Virgen lava pañales o pero mira cómo beben los peces en el río.
Villancicos todos muy estimables, pero repetidos en ese círculo vicioso de no más de diez o doce canciones ‘de siempre’. Recurrir a los nuevos compositores españoles, a los de las últimas generaciones, tampoco parece una solución razonable, porque se han escrito pocas canciones nuevas y son muy escasos quienes han dedicado alguna canción al tiempo navideño. Insuficientes para montar un disco completo, aunque Raphael ha sabido tomar algunas muestras e incluirlas en este disco.
Si nos vamos al mundo internacional, la situación es parecida. Fuera de los títulos clásicos, y “El pequeño tamborilero” es uno, apenas han triunfado George Michael con su “Last Christmas” y, sobre todo, John Lennon con “Happy X-Mas, the war is over”. Y luego quedan los litúrgicos. “Adeste fideles” con su vibrante poesía en latín. O “Noche de paz” que por más que conozcamos su origen austriaco es un incunable que parece perderse en la noche de los tiempos.
¿Qué hacer? ¿Qué opción tomar? Sabiamente, Raphael ha optado por no concentrarse en uno solo de estos caminos, pero sin desdeñar ninguno de ellos. Y así ha nacido “Raphael vuelve por Navidad”. En este disco hay villancicos tradicionales españoles y grandes canciones de Navidad. Hay una colección, un medley de temas populares, hábilmente combinados para que, pandereta y zambomba enarbolados, podamos cantar bajo el árbol navideño en la noche del día 24.
Luego, clásicos como “Noche de paz” o “When a child is born” en la mejor tradición del spiritual negro y “Blanca Navidad” de Irving Berlin que Raphael interpreta con una big band proporcionándole el respaldo que una versión swing como ésta merece. Una lección de auténtico crooner. Como novedades, la primera vez que se cantan en español “Last Christmas” de George Michael y el villancico pacifista, soñador y utópico de John Lennon. Pero sobre todo hay dos canciones claves en este álbum, que a la vez representan lo eterno y lo moderno.
En lo eterno, “The little drummer boy”, que ya forma parte de nuestro acervo sentimental y religioso cuando llegan las Navidades. Raphael lo grabó hace casi cuarenta años y a la hora de incorporarlo a este disco, no ha querido volverlo a cantar. Seguramente sonaría mejor que el original, porque sigue con su enorme voz y porque las técnicas de grabación y producción han mejorado exponencialmente en estas cuatro décadas. Pero no ha querido. Hay interpretaciones que resultan mágicas, intangibles.
Los talentos combinados de Raphael, Waldo de los Ríos y Trabuchelli debían estar en el punto más alto de sus biorritmos cuando se encerraron en el estudio a cantar este prodigio de respeto, de inspiración, de religiosidad y emoción que fue aquel “pequeño tamborilero”. Por eso, Raphael la ha dejado tal y como estaba, ahora sí en formato digital, porque una buena canción es como la rosa del poema: ‘no le toques ya más, que así es la rosa’.
Por parte de la modernidad, el talento de Martínez Ares como compositor entregando a Raphael el resumen de ese mensaje que hemos citado antes: no basta con un día para el amor. Hagamos de la Navidad una celebración permanente y así tendremos amor y respeto para todos y cada uno de los días del año. Raphael ha vuelto por Navidad y debemos agradecérselo. Será otro disco para los próximos cincuenta años.
|