Jekyll & Hyde es un espectáculo que vale la pena ver y disfrutar. Por sí mismo, por supuesto, y también porque está dentro Raphael, quien demuestra una vez más que es muy bueno.
Es el que todos conocemos y al mismo tiempo es un actor que está al servicio de la obra, de la historia que imaginara el siglo pasado Stevenson. Un relato gótico sobre el bien y el mal, una fábula moral sobre el hombre, que es, como dicen en este musical, ángel unas veces y otras demonio.
Raphael está en la obra dos veces. Como cantante que marca los tonos y registros que le son conocidos y como actor al servicio de la historia en la que se encuentra inmerso. Tanto, que sorprende dando matices a las canciones, aportando sugerencias vocales que resultan fuera de serie.
A los que les guste los musicales y el espectáculo les gustara este Jekyll & Hyde. Hay una cabecera de cartel que se entrega de lleno a la obra y se pone disciplinadamente a su servicio. |