Fernando
Alonso Barahona
Septiembre 2000
Raphael
lleva demostrando durante casi cuatro décadas su inmesa
categoría artística a traves de discos, actuaciones
en directo, giras triunfales por todo el mundo desde España
a Estados Unidos, pasando por Rusia, Argentina, Méjico,
Chile y docenas de rincones más de cualquier parte del
mundo. Raphael ha protagonizado películas (algunas notables
como "Cuando tu no estás" y Al ponerse el sol"
de Mario Camus o "El golfo" de Vicente Escrivá).
Los espectáculos musicales de Raphael son únicos
por cuanto combinan la dramaturgia teatral con la canción,
siempre en una sintonía absoluta con el público
que vibra con cada interpretación. La mayoría
de los cantantes cantan sus canciones, Raphael las interpreta,
yendo mucho más allá de la simple melodía,
hasta el punto de lograr auténticas y personalísimas
creaciones -cual pequeñas obras de teatro- de cada uno
de sus temas musicales.
No
es de extrañar, pero sí digno de profunda admiración, que Raphael
nos presente ahora una gran obra de teatro, un musical moderno
y clásico como es "Jekyyl y Hyde" que supone para el artista
todo un reto personal : integrar su personalidad en un personaje
ajeno , meterse dentro de una historia con otros protagonistas
pero sin dejar por ello su personal estilo, su más íntimo punto
creativo.
Los
materiales son magníficos. "Jekyll y Hyde",
novela original de Robert Louis Stevenson, es una de las obras
maestras de la literatura universal, su tema del conflicto de
personalidad: el bien y el mal en un mismo alma, posee una riqueza
filosófica inusitada, y no en vano ha conocido infinidad
de adaptaciones, sobre todo en cine y televisión . Desde
versiones clásicas (John Barrymore en la etapa muda,
Fredric March en la magnífica película de 1931
dirigida por Rouben Mamoulian, Spencer Tracy en la producción
Metro Goldwyn Mayer de 1941 ...) hasta variaciones originales
como "Las dos caras del Doctor Jekyll" de Terence
Fisher (donde Hyde es un hombre malvado pero brillante y atractivo)
, "El Doctor Jekyll y su hermana Hyde" (Jekyll se
convierte en mujer) o la hilarante y genial "El profesor
chiflado" de Jerry Lewis
Leslie
Bricusse (libreto) y Frank Wildhorn (música) pusieron
en pie una inteligente y atractiva versión musical del
texto de Stevenson, basando su proyecto en diversos núcleos
de interés: por un lado la fidelidad a la época
original, con el Londres victoriano, las calles y tabernas oscuras,
los decorados góticos, por otro, la perfecta captación
de los temas fundamentales de Stevenson: la dualidad entre el
bien y el mal, las dos trayectorias amorosas: la prostituta
que desea renacer y la novia que sueña con el amor ideal,
y en tercer lugar , unos números musicales sobresalientes
que , al igual que otros musicales basados en obras clásicas
como la mítica "Oliver" , parecen sacados literalmente
de las páginas de la novela.
Luis Ramírez (dirección), Juan Jose García
Caffi (dirección musical) y Nacho Artime (responsable
de la versión española) han logrado un resultado
espectacular con su montaje de "Jekyll y Hyde ", en
el que no se sabe que admirar más, si la prodigiosa escenografía,
o el perfecto juego de luces y sombras que dota a los personajes
del tono fantasmagórico o romántico que cada situación
requiere. Si el modelo del carácter de Jekyll y Hyde
se inspira en las visiones fílmicas de Fredric March
y Spencer Tracy, la mirada del escenario nos retrotrae a los
grandes decorados en color de la Hammer, la gran productora
de cine de terror de los años cincuenta y sesenta. Junto
a estos materiales de primera línea, "Jekyll y Hyde"
reune un espléndido elenco de actores y cantantes, con
especial mención para Marta Ribera (todo un hallazgo
de voz y carisma) en el papel de Lucy, Margarita Marbán
(Emma) y Guillermo Antón (Utterson)
Pero
el gran milagro de la obra es que todos estos elementos , que
brillan a gran altura y logran instantes sublimes como la desesperada
canción de amor de Lucy; se integran a la perfección
con la personalidad de la gran estrella del espectáculo,
un soberbio Raphael que logra una interpretación absolutamente
genial en su doble personaje (si como Jekyll está simpático,
doliente , necesitado de amor, como Hyde impone una presencia
física impresionante que se adueña del escenario
y doblega con su voz al decorado, a los personajes y a los coros).
Raphael
demuestra en esta obra su prodigioso talento como actor , algo
que muchos ya conocían pero que ahora todos pueden admirar
en el teatro Nuevo Apolo de Madrid. Con "Jekyll y Hyde",
Raphael, siendo una vez más un excepcional cantante,
nos hace saber a todos cual es la diferencia entre un simple
cantante y un artista integral. Sobran las palabras, hay que
verlo.
"Jekyll
y Hyde " posee momentos de singular belleza plástica
: la danza de las bailarinas en la taberna , la transformación
ante el público del doctor en el monstruo , los asesinatos
brutales , la ultima escena de Lucy, el instante en el que las
dos mujeres proclaman su amor imposible o ese otro momento ,
absolutamente genial, en el que Raphael, solo y majestuoso,
canta en duo consigo mismo, un plano es Jekyll, otro es Hyde
. Esta escena es, sin duda , una de las más hermosas
del musical moderno y Raphael logra en ella tal vez su punto
culminante.
El
sueño de Jekyll era bueno, pero la intención no
bastó para contener la venganza de la naturaleza . Al
final, no obstante, la mirada positiva puede aspirar a derrotar
al lado oscuro que sin embargo existe. Es la magia de la obra
inmortal de Stevenson.
El
sueño del artista es ofrecer al público el rapto
sublime de la creación y la belleza. Raphael cumple con
"Jekyll y Hyde" uno de sus grandes sueños:
interpretar una gran obra musical en Madrid y para todo el mundo
(se organizan ya viajes especiales de todos los lugares de España
y el mundo para contemplar el espectáculo). ¿Qué
más se puede pedir después de este logro?.
Cecil B. de Mille lo expresó de forma admirable cuando
se le preguntó una vez por sus planes después
de rodar su obra cumbre: Los Diez Mandamientos: "quien
sabe, nuevas películas tal vez, nuevos mundos".
Raphael
a buen seguro nos ofrecerá cada día un pedazo
nuevo de su arte , bien en forma de canción, drama o
cine. El instinto creador cuando es genuino nunca se puede detener
.
Y no queda sino cerrar las palabras y dejar paso al espectáculo,
"Jekyll y Hyde" en el Nuevo Apolo de Madrid precisa
su visión para entender la apoteosis. Ninguna palabra,
ninguna crónica puede raptar la magia de Raphael . La
conclusión de este artículo no puede ser otra,
por tanto, que animar a su disfrute y hallazgo.
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