Raphael
EFE
ABR'79
Esta mañana, al despertarme, me encontré con Fred McMurray
y James Stewart, que hablaban, a través de la TV, en el sensacional
espectáculo de Mike Douglas, modelo de programa, a mi entender.
Mike Douglas lleva siempre a su programa lo mejor de lo mejor,
personajes de toda índole, todos ellos interesantísimos y
de la máxima actualidad, los deja hablar, no los interrumpe,
se muestra simpático e inteligente, siempre en segundo plano,
y aun así se nota perfectamente que él es la estrella del
programa. He ahí su gran mérito. A mí, lo reconozco, me entusiasma.
Siempre que lo veo me viene a la memoria ese otro gran programa,
más serio quizá, pero igualmente interesante, conducido a
la perfección por Joaquín Soler Serrano, para el segundo canal
de RTVE, que la verdad, sigo sin comprender como un espacio
así, no está en la primera cadena y a la mejor hora. Pero,
en fin, ¡doctores tiene la iglesia!.
¡Qué bien cantó esta mañana, Sammy Davis Jr.! (También ha
estado con Mike Douglas) ¡Qué manera de saber estar en escena!
No cabe duda que es uno de los mejores "showman" con que cuenta
el mundo en estos momentos. Es un maestro, ¿cómo lo haces,
Sammy...?
Cuando llegué al aeropuerto, esta vez, eran las 5 de la madrugada,
hora sensacional. Nadie. Avión casi sin pasajeros. Nadie.
El aeropuerto medio dormido. Nadie. Ni siquiera el calor había
hecho acto de presencia. Debía estar durmiendo aun. Lo ideal.
Lo soñado, pero... siempre hay un pero. En este caso, el pero
fue la aduana. Mas de una hora tardamos en pasarla, y eso
que éramos Nadie: mis músicos, un servidor y un despistado...
-I'm sorry, Mister, pero tenemos que mirar todo, y con mucho
cuidado. I'm very sorry...
-Pues adelante.
La verdad, muy amables. Y aunque abrieron y registraron hasta
la fe de bautismo, lo volvieron a dejar todo igualito como
estaba.
-¿Trae comida, o bebidas, o etcétera mister...?
-Ni comida, ni bebidas. ¡Lo del etcétera depende de lo que
usted quiera decir, mi hermano!
El buen hombre me contó también que unos días antes había
sorprendido a una pasajera que venía de Perú, creo, y que
intentaba pasar varios kilos de marihuana alojados en el interior
de una llama.
-¿Auténtica? -pregunté, lleno de asombro.
-No mister, era una llama de juguete, un gran muñeco que venía
facturado con el equipaje.
La verdad es que me pareció bien ingeniosa la idea. Voy a
ver si en mi próxima gira me llevo un burrito bien grandote
de trapo, de esos que hacen en mi tierra con vistas al turista,
y le lleno la panza de gazpacho andaluz, fabada asturiana,
paella valenciana, y alguna que otra butifarra catalana, sin
olvidar el pisto manchego, para no sentir extrañas las comidas,
como suele pasarme cuando voy a Japón o a Australia, por ejemplo...
Sí, lo haré a ver si cuela en alguna aduana, aunque, como
están las cosas últimamente, me temo que no.
Esta mañana también, muy temprano, pude seguir un curso de
inglés que desde las 7 y media emite la TV, realizado por
la Universidad puertorriqueña. Hay también los siguientes
cursos: de Historia, Ciencias, Literatura y un
larguísimo
etcétera. Da gusto empezar el día así. Es empezarlo sabiendo
un poco más. Una idea fenomenal que las demás televisiones
deberían imitar. México tiene esta clase de programas, bajo
el título "introducción a la Universidad". Ideas así debería
cundir, ¡sí señor!
Debo decirles que mi suite de hoy está en San Juan de Puerto
Rico. A la izquierda de la ventana de mi suite, y no a larga
distancia, se encuentra el Castillo de San Felipe del Morro,
uno de los lugares más hermosos y representativos de esta
isla. La fortaleza alberga todos los domingos y días de fiesta,
festivales de música popular, a los que se puede acudir de
manera totalmente gratuita. Es un marco estupendo para una
estupenda idea: la de no perder, con tantos ritmos de hoy,
su propia música, la bella música
folklórica de esta Isla
Verde.
A la izquierda también, se encuentra el viejo San Juan, con
sus innumerables plaza e iglesias, con calles asombrosamente similares
a las que se pueden ver en Cádiz, por ejemplo. Se podría decir
que todo lo de ayer está a mi izquierda. Y... naturalmente
no hablo de política. Es mi "suite", está ubicada de esta
manera... Sin embargo a mi derecha aparece el nuevo y suntuoso
San Juan: Montones de hoteles de primerísima, que compiten
por llevarse la mejor clientela a sus recepciones, los cuales
muy a menudo cambian de dueño, o mejor dicho, de compañía.
Se ha dado el caso, de que yo haya inaugurado tres veces un
mismo hotel con mi espectáculo, y cada vez este hotel lucía
en su fachada un nombre diferente. Y eso, en el transcurso
de sólo dos años.
-¿A qué hotel voy esta vez? -pregunto.
-A tal hotel.
Será nuevo... No lo conozco.
Después, al llegar, me doy perfecta cuenta de que es el mismo
del año pasado, pero que volvió a cambiar de compañía y de
nombre.
-¡Ay, bendito cristiano, que look luce usted, mi amor!...
Con estas frases me dan los buenos días, cada mañana, estas
simpáticas camareras puertorriqueñas, con esa forma de hablar
mitad español, mitad inglés que con tanta gracia combinan.
Es una forma de hablar que no puede imitarse; tan sólo en
esta isla lo saben hacer con tanto encanto, esa es la verdad.
Quizás en otros lugares resultaría chocante, pero aquí no.
Aquí es lo más natural del mundo.
-¡Ave María, qué chévere, si no pasan los años por ti, m'hijo!...
-Pero ¿qué años quiere que pasen?, -contesto.
-Ay, bendito, Ave María, si es que me parece verlo cuando
usted llegó a la isla por primera vez...
Estas frases son también las primeras que escuché al llegar
ahora a San Juan, la undécima vez que piso Borinquen.
"Perla del Caribe, Perla del Caribe, Borinquen, Preciosa
te llaman las olas del mar que te baña..."
Cuando se está en plena temporada, la animación es tremenda.
Todas las marquesinas de los hoteles anuncian sus mejores
espectáculos: Paul Anka, Shirley Bassey, Tom Jones, etcétera.
Los casinos se abarrotan de gente, en general de Estados Unidos.
Es algo semejante a Las Vegas, aunque mejor, para mi gusto,
pues aquí hay playas y allá sólo desierto. Desde luego, para
quién quiera jugar, ver buenos espectáculos y gozar de la
playa, Puerto Rico es más interesante que Las Vegas.
Conforme el día avanza, la suite se va animando de voces de
amigos que vienen a visitarme. Otros me telefonean y otros
me mandan cartas o mensajes con algún presente. Aquí recibo
muchos cestos de frutas, adornados artísticamente, como una
verdadera pintura.
He recibido hoy la revista "La Cultura Soviética", enviada
desde Moscú, con un larguísimo artículo sobre mi persona,
y lo acompañan con la traducción al castellano. Me ha emocionado
mucho. Se cuentan cosas de mis giras por la U.R.S.S. y de
toda mi carrera en otros países. Pero lo que más me ha impresionado
es que en Rusia, y a través de un escrutinio del público y
de los medios de difusión se me ha considerado el artista
más querido y admirado junto con Sofía Loren. Hablan también
de mis canciones, estudian minuciosamente mi manera de ser...
Como digo, me ha emocionado mucho. Ha sido una buena forma
de empezar este día que habrá de terminar con mi debut, que
espero sea otro gran éxito para mí.
-Qué barbaridad, yo no me figuraba que te querían aquí tanto-
me dice Luís María Ansón, presidente de la Agencia EFE, que
se encuentra en la isla para asistir a no sé qué acto de la
Universidad y para elegir a no sé qué belleza... Claro, que,
sea lo que sea, siempre hay motivo para elegir alguna belleza
y aquí hay muchas, y Luís María entiende de eso. Me dice que
está impresionado con el éxito, que han de enterarse en España,
que... Yo le digo que llevan tantos años sin querer enterarse
de un éxito mío no sólo aquí, si no de Rusia, Japón, Australia,
América entera... en fin, que ya me he acostumbrado y no hablo
del tema. ¿Para qué? No hay peor sordo que quien no quiere
oír.
Camilo Blanes -Sesto para el público- me ha llamado por teléfono.
Canta aquí mañana. Vendrá a tomar una copa conmigo. Le recuerdo
que me debe un disco y me asegura que ya lo está componiendo.
Lolita, también anda por estos rumbos; vino anoche a mi recital
y yo dediqué mi actuación a su madre, doña Lola Flores, que
me sigue pareciendo una artista de los pies a la peineta.
Me cuentan que a Lolita le gustó mucho el detalle.
-Es una niña que quiere mucho a su madre, ¿sabe?
Luego vino a acompañarme un rato. Hablamos cantidad. Estaba
feliz porque había ganado unos dólares en las máquinas tragaperras
y se iba a comprar un anillo y todo ¡Qué suerte!
Nydia Caro, cantante puertorriqueña que ganara el Festival
OTI hace unos años, me contaba que ahora vienen menos cantantes
españoles que antes.
|